Los cargos son asesinato, conspiración para matar ciudadanos estadounidenses y destrucción de aeronaves
El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, lanzó un mensaje directo a los cubanos ofreciendo una «nueva vía»

La relación entre Washington y La Habana entró esta semana en una fase inédita y potencialmente explosiva. La acusación criminal presentada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos contra Raúl Castro, de 94 años, por el derribo de dos avionetas de Hermanos al Rescate en 1996, representa el mayor golpe político y simbólico lanzado hasta ahora por la administración de Donald Trump contra la dirigencia histórica de la revolución cubana.
Los cargos —asesinato, conspiración para matar ciudadanos estadounidenses y destrucción de aeronaves— fueron presentados en el tribunal federal del distrito sur de Florida junto a acusaciones contra otros cinco militares cubanos.
El caso revive uno de los episodios más sensibles para el exilio cubano en Miami: la destrucción en aguas internacionales de dos avionetas civiles pertenecientes a la organización anticastrista Hermanos al Rescate, donde murieron cuatro personas.
«Estados Unidos y el presidente Trump no olvidan, ni olvidarán, a sus ciudadanos», afirmó el fiscal general en funciones, Todd Blanche, al anunciar la imputación. Más contundente aún fue su advertencia de que Raúl Castro terminará compareciendo ante la justicia estadounidense «por su propia voluntad o de otra manera».

El simbolismo político del momento fue cuidadosamente calculado. La acusación se hizo pública el 20 de mayo, fecha en la que el exilio cubano conmemora la independencia de Cuba. Y llega después de meses de endurecimiento de la política estadounidense hacia la isla, en un contexto regional marcado por la reciente captura y traslado a Nueva York del expresidente venezolano Nicolás Maduro, tras una acusación previa del Departamento de Justicia por narcotráfico.
Oferta de Marco Rubio
La ofensiva no es únicamente judicial. Coincidiendo con la imputación, el secretario de Estado, Marco Rubio, lanzó un mensaje directo a los cubanos ofreciendo una «nueva vía» para la relación bilateral: elecciones libres, apertura económica y el desmontaje del poder político y empresarial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y de GAESA, el conglomerado militar que domina sectores estratégicos de la economía cubana, desde el turismo hasta las remesas.
Rubio responsabilizó al régimen —y no al embargo estadounidense— de la devastadora crisis económica que atraviesa la isla. Cuba vive hoy uno de los momentos más difíciles desde el colapso soviético.
Los apagones de más de doce horas diarias son frecuentes, la inflación ha pulverizado salarios y pensiones, y la escasez de alimentos, medicinas y combustible ha empujado a cientos de miles de cubanos a emigrar.
La producción azucarera se encuentra en mínimos históricos, el turismo no logra recuperarse plenamente y el sistema energético nacional funciona al borde del colapso.



